¿Cómo estar presente en el momento del funeral? ¿Qué Hacer? ¿Cuáles son las fases del proceso de acompañar en el duelo desde la Innovación en Desarrollo Humano? ¿Cómo acompañar en el duelo desde el Coaching? 

No sé decir adiós’ (2017), una película escrita y dirigida por Lino Escalera. Un retrato sobre la complejidad de la incomunicación en una familia que no sabe cómo despedirse de su padre que se muere de cáncer.

Presente en la Sección Oficial de la 20 edición del Festival de Málaga de Cine en Español, fue una de las triunfadoras, con cuatro premios, Especial de Jurado y Actriz, incluidos.

La historia de ‘No sé decir adiós’ cuenta como un padre recibe la noticia de que tiene cáncer. Sus dos hijas, que hace tiempo que no se ven ni se hablan, reaccionan de manera diferente. Los tres padecen, los tres sufren. Son incapaces de comunicarse. El guión retrata a unos personajes rotos en su interior y con escasas habilidades en inteligencia emocional.

Una situación que refleja la experiencia de otras tantas personas que se despiden de un ser querido. Desde mi experiencia de acompañar a cientos de personas y de familias en los duelos y en los funerales preparando las celebraciones religiosas en las parroquias y cementerios. Distingo dos momentos: Uno es el funeral. El otro, el duelo como tal: Un proceso de aceptación, de confianza y, si la persona quiere, de desarrollo personal.

¿Cómo estar presente en el momento del funeral?  

La despedida se experimenta de manera diferente como desgarro, dolor, soledad, vacío, incertidumbre, dudas. Estas situaciones se pueden expresar con llantos, gritos, silencios, rigidez, humor, preguntas, tantas como personas.  ¿Qué hacer?

  • La presencia y estar con la persona de manera incondicional. A veces, el silencio es la manera más conveniente.
  • La atención a las necesidades más básicas: comer, descansar, dormir, sentirse querido, abrazado, escuchado, aceptado. En una palabra, amado.
  • Dejar espacio para la soledad. En el velatorio la persona necesita ser acompañada y, a la vez, necesita espacio de silencio, de estar a solas consigo misma.
  • La atención espiritual y religiosa, dependen de las creencias o convicciones de la persona. A veces, una pregunta abierta y directa puede ayudar a que la persona pueda comunicar lo que quiere y necesita. Otras, necesita su espacio y su tiempo para responder. Puede que no sea creyente pero el familiar que ha muerto, ha pedido un servicio religioso. Respeto total y delicadeza por lo que quiere, siente, piensa y hace.

Estar presente y mostrar interés puede propiciar un clima de confianza que lleve a la persona a un proceso de duelo más apropiado y espaciado en el tiempo, entre un año o dos.

¿Cómo acompañar en el duelo?

Estar presente de manera incondicional para la persona. Acompañar en el duelo es un proceso que supone reconocer las tres fases: aceptación, confianza y proceso de desarrollo personal.

  • Aceptación de que la muerte es el final. La persona se hace las preguntas sobre el sentido. Preguntas abiertas que no requieren respuestas cerradas. Además, es el momento que afloren las emociones como la culpabilidad, el resentimiento, la rabia, el dolor. Acompañar para una gestión emocional adecuada y satisfactoria para que pueda aceptarlas con serenidad. Sintiéndose más segura para ir a la segunda fase.
  • Confianza, el momento de la celebración de la muerte. Una situación para ir más allá de lo que se toca o se ve. La confianza de que la muerte puede ser el comienzo de algo nuevo. Es el momento de la metáfora, la poesía, el arte, la inspiración, la intuición, la celebración religiosa…
  • Proceso de desarrollo personal. Si la persona ha llegado a esta fase necesita recopilar lo ocurrido para que la experiencia vivida pueda ser consciente y ser motivo de aprendizaje. Un proceso que necesita un acuerdo establecido en un tiempo, en un espacio determinado y que responda a tres preguntas:

¿Qué ha pasado? La construcción de un relato coherente de lo que ha ocurrido con perspectiva más objetiva. Se necesita tiempo. Un año o año y medio, cada persona necesita su espacio.

¿Cómo lo ha sentido? La identificación y la comunicación de las emociones se quedarían incompletas sin una gestión adecuada. De manera que las asuma, acepte sin culpa o resentimiento y las guíe hacia donde crea más conveniente para su bienestar y calidad de vida.

¿Para qué? A veces, no hace falta encontrar el sentido de lo que ha pasado, ni importa. Es más interesante que la persona defina cuál es su propósito de lo quiere hacer y hacia donde quiere ir. Algunos testimonios de personas que han vivido este proceso personal:

  • “He aprendido comprenderme, aceptarme. Y, ahora, sé desde la experiencia, acompañar a otras personas que han pasado lo mismo” (Inmaculada).
  • “Pasar por este proceso de acompañamiento me ha ayudado a reconciliarme con mi familia” (Laura)

En el proceso de acompañar el duelo, en ocasiones es necesario contar con el apoyo de profesionales que nos ayuden a respondernos todas esas preguntas y dudas que nos asaltan. Desde I+DH Coaching estamos a tu disposición para acompañar en el duelo desde el Coaching a través de Sesiones Individuales

Contacta con nosotros