QUÉ REQUIERE TU EMPRESA PARA MEJORAR

La innovación en desarrollo humano potencia la excelencia”

 

Una empresa requiere adaptarse a los cambios que tiene el mercado por el efecto que genera en el negocio. Ninguna empresa se puede quedar parada, inmóvil, paralizada. Sería el principio de su estancamiento. No puede ser una realidad estática. Evoluciona, como le sucede a la persona con las distintas fases del crecimiento. Una empresa tiene posibilidades de desarrollo. Dicho de otra manera: El potencial se expande como el efecto Bing Bang para ir a más, para ir más allá.

Sin embargo, esta situación de cambio puede ser incómoda. La cosa se mueve y surgen preguntas, dudas: ¿Qué se requiere para mejorar o cambiar? ¿Hacia dónde emprender el desarrollo?, ¿Cómo hacer?, ¿Cómo llevarlo a la realidad?, ¿En qué áreas?, ¿En qué departamentos? Y unas cuestiones más de base: ¿Por dónde empezar?, ¿Innovación tecnológica?, ¿Marketing?, ¿Ventas? Es el momento de la reflexión. El miedo puede paralizar, incluso, dar marcha atrás. Pero, es importante saber que las dudas forman parte del proceso de desarrollo. En este punto, expongo la primera pregunta que impulsa la mejora:

¿Por dónde empezar?

La propuesta de desarrollo más innovadora es la de contar con las personas de la empresa. Colocarlas en el centro. Invertir en recursos humanos para potenciar en busca de la excelencia de las personas es garantía de un desarrollo sostenido y fiable. Activar el talento provoca una motivación que parte del interior de la persona. Se trata de impulsar la innovación en desarrollo humano.

¿Cuáles son los pasos a dar?

Primero: Realizar un análisis de cuáles son los puntos fuertes y cuáles son los puntos débiles de la empresa para impulsar o reforzar lo que sea más conveniente o necesario.

Segundo: Identificar dónde se encuentra la empresa en el momento presente para que proyecte a dónde quiere llegar.

Tercero: Enfocarse en una o en varias áreas. A modo de ejemplo, propongo algunas.

1. Activar el talento de las personas del departamento supone partir de sus propias habilidades y recursos para que puedan dar lo máximo. Lograr una mayor implicación y confianza en las propias posibilidades.

2.  Considerar qué tipo de liderazgo requiere la empresa. Un estilo de liderazgo sincero, auténtico que parte del ejemplo, que acompaña a la persona y que genera equipos cooperativos.

3.  Desarrollar la actitud necesaria para que la motivación se mantenga en el tiempo

4. Definir los objetivos de la empresa para que sean específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en un tiempo.

Cuarto: Impulsar el proceso de desarrollo humano desde el departamento de Recursos Humanos. Cada empresa tiene su estructura, su organización y tendrá que buscar la manera más adecuada para llevarlo a cabo. Un proceso que se plasma en una planificación para que se garantice el resultado final.  

Autor del texto: Juan José Loza – Coach, I+DH Coaching